La oposición perdida en su laberinto

JESÚS SEGOVIA (*)



Lamento escribirlo, pero es cierto. La oposición venezolana, esa que milita y se expresa a través de los partidos políticos, continúa perdida en su laberinto. No despierta ni reacciona ante los atropellos y abusos de poder de la descarada dictadura de Nicolás Maduro, de Tareck El Aissami, de Diosdado Cabello, de Vladimir Padrino López, de las “cuatro comadres” del Consejo Nacional Electoral y de la pandilla de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

Igual le sucede al pueblo. Tampoco despierta ni reacciona. Quizá porque no lo hacen los conductores de la oposición. A lo mejor la gente espera que los dirigentes, militantes y activistas de las toldas políticas de oposición den el primer paso para seguirlos, tal cual ocurrió durante el 2016 con las gigantescas manifestaciones pacíficas de calle que arrinconaron al régimen de Maduro, hasta el domingo 30 de octubre cuando el cogollo de representantes de Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Avanzada Progresista acordaron “negociar la rendición” de la Mesa de la Unidad Democrática.

Fue el peor error cometido por la MUD en su existencia, desde que reemplazó a la Coordinadora Democrática. Al “dialogar y entregarse” a los caprichos y designios de la tiranía, la oxigenaron y le dieron un segundo aire que ahora Nicolás Maduro y la corte de mafiosos pregonan a los cuatro vientos. Además de permitir que el Estado forajido secuestrara y prohibiera el referendo revocatorio del primer mandatario nacional, previsto en los artículos 6, 70 y 72 de la Carta Magna; la oposición encarnada en la MUD también aceptó que el desgobierno anulara los comicios de gobernadores de estados y diputados regionales -eran en diciembre de 2016-, consagrados en los artículos 160 y 162 del texto constitucional.

Significa que, la dictadura prohíbe los derechos y las garantías constitucionales, y nada hace la oposición para evitarlo y contradecirlo. Ni siquiera toman las calles. No reclaman ni protestan. Quizá los voceros de la MUD sienten y palpan que perdieron la confianza y la credibilidad que el pueblo opositor depositó en ellos. A lo mejor es así. Por ahí soplan los vientos. Ya transcurrió enero y las mandaderas del CNE todavía no aprueban ni anuncian el cronograma de los comicios regionales. Corren la arruga, le dan más vida a la dictadura de Maduro, porque entienden y comprenden que hoy, esta desgracia de desgobierno cae estrepitosamente al medirse en los centros de votación. La paliza sería descomunal, de impacto mundial.

Maduro y su parranda de abusadores despojan a los venezolanos de sus derechos y garantías constitucionales, y la MUD no levanta la voz. No se hace escuchar. Mantiene extraviado el camino correcto. Anda perdida en el laberinto de las equivocaciones. Ahora la tiranía les puso otra prueba, otra mina explosiva en el camino que debe transitar la oposición política para recuperar la democracia y el sistema de libertades en Venezuela. Les toca renovar y relegitimar a los partidos políticos durante diez fines de semana desde el sábado 18 de febrero hasta el 23 de abril de 2017. Ya una de las “cuatro comadres” del máximo organismo comicial del país declaró que el proceso de legalización durará hasta junio de este año, porque incluye el lapso de reparo; de modo que aún no publicarán el cronograma de las elecciones de gobernadores de estados y diputados de los Consejos Legislativos Regionales.

En esa trampa de la relegitimación de las toldas políticas, las cómplices y alcahuetas del CNE oficialista entretendrán a la oposición. Esas damas tramposas aprovecharán para estirar la liga, da manera que este año tampoco haya las contiendas regionales en los centros de votación. ¿Qué hará la oposición? ¿Se someterá a ese procedimiento de legalización que le pone mil alcabalas, trabas, obstáculos y barreras en el camino, u optará por inscribir a la MUD como agrupación política? ¿Protestarán con altísima presión en las calles de Venezuela o se quedarán de brazos cruzados? Con esta oposición desprevenida, entreguista y negociante, ya uno no sabe qué pensar. Se cansa uno.

Si la MUD quiere despertar y reaccionar ante los atropellos del régimen y de sus alcahuetes, debería inscribir ante el CNE a esa alianza de partidos políticos de oposición. Y después, cuando recuperemos la democracia también rescataremos la independencia, autonomía y separación de los poderes públicos. Entonces será la hora propicia para relegitimar a las toldas políticas. Sin las trampas ni los explosivos en la carretera que hoy colocan Tibisay Lucena y sus comadres. ¡He dicho!



(*) Periodista

jesus63segovia@yahoo.es


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